miércoles 11 de enero de 2012

La historia de las historias

Acertado estuvo el idioma inglés en asignar palabras distintas a dos

conceptos bien diferentes: story, a una historia narrada, y history,

al acontecer de los hechos a lo largo del tiempo. La riqueza histórica

de un pueblo no necesariamente conlleva a riqueza de historias,

entendidas las mismas como narración. La Historia (con mayúscula), a

la vez de avanzar indefinidamente, se abre hacia los lados como la

copa de un árbol en tantas ramas como curiosidad tenga quien la

observe. La historia o narración, por su parte, se gesta durante la

navegación del investigador por el ramaje de la Historia. Se descubre

así que cada quiebre y bifurcación de los hechos es totalmente lógico.

La originalidad de la nueva hoja de ruta ensayada depende

exclusivamente de la intuición y la creatividad del investigador. Así,

la Historia (history), siempre objetiva y repelente a deseos e

interpretaciones posteriores, está pronta a convertirse en una

historia (story). Para eso solamente resta un paso: transmitirla. La

forma que adopte se amoldará al medio escogido (generalmente

artístico). La cultura de un pueblo no está dada por la historia que

le ha tocado vivir, sino por la fascinación que la misma produce en

sus hombres. Los artistas se descubren a sí mismos en infinitos

aconteceres de la vida y logran transmitirlo al resto de los hombres.

Mientras exista alguien contando una historia existirá cultura. La

historia pertenece a la naturaleza, las historias al hombre.

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